A través de mis ojos veréis ciudades, ropa, pelis, libros, fútbol y mucho más, a través de mi mirada, A Través De Mis Ojos

jueves, 7 de mayo de 2015

Galicia IV

Día 4 en terras galegas.

Nos levantamos así...


No me importaría despertar así todos los días, con buenas vistas, y con la mejor compañía.

Hoy dejamos Noia para encaminarnos a A Coruña. Así que hoy el viaje va a ser largo y con muchas paradas. La primera de ellas en Muros.







Nos hablaron del hórreo más grande de Galicia y allá que fuimos. Está en Carnota.



Por el camino encontramos una playa que me dejó maravillada. De las más bonitas que he visto. Me parecía como estar en el Caribe. Es la playa de O Pindo.








Y al ladito está Ézaro. En el que hay un mirador increíble (se ve la playa de O Pindo) y una cascada maravillosa. Es de los lugares que más nos gustó de Galicia.

















No podíamos estar en Galicia y no parar por Fisterra. Lo primero que hicimos fue tomarnos una cerveza mirando la playa y el pueblo. Después pisar arena y mojarme los pies con deportivas incluidas y un poco de las piernas también me mojé. Luego subimos a su cabo en el que hay unas vistas espectaculares. 



















Y seguimos camino de A Coruña. Parece que no vamos a llegar nunca. Pero con tanto paisaje bonito, ¡como no vamos a hacer mil paradas!. La siguiente fue en el Cabo Touriñán. 







Y otro cabo más. El Cabo Vilán. 

















Y llegamos a A Coruña. Lo primero fue hacer el check-in en el hotel y dejar todas las maletas. Ya era por la tarde y pronto empezaría a irse el sol, así que nos fuimos a la Torre de Hércules y desde allí, nos despedimos del el.













Y con este atardecer tan maravilloso, vuelta al hotel a descansar y reponer fuerzas.





¡Hasta la próxima! Besos.









martes, 5 de mayo de 2015

Puente Relax

¿Qué tal ha ido vuestro puente? Espero que hayáis disfrutado al máximo y que también hayáis podido descansar. Yo desde luego vengo con las pilas bien cargadas para enfrentarme a los exámenes que se van acercando cada vez más.

Para relajarse no hay que irse muy lejos, incluso si te toca quedarte en casa en el puente también puedes disfrutar del relax. Pero yo esta vez, no me quedé en casa. El Jueves cogimos los bártulos y carretera y manta.



Llegábamos hacia las 21:30 aproximadamente, así que, directamente a preparar la cena, mientras uno preparaba un poquito de lumbre y el otro a la vez que se hacía la cena, colocaba maletas (no he dicho que al viaje me fui con mi chico, pero es evidente, porque a todos los sitios voy con él). Cena y a dormir. Mañana será otro día. 

Amaneció nublado, pero con tan buena temperatura que pudimos disfrutar muchísimo de la terraza. Tuve mi momento, mi ratito de lectura...



Nos preparamos la comida. Bueno, en realidad la preparó mi chico porque me encantan sus espaguetis. Yo preparé la mesa en la terraza con nuestro vinito y todo.



Y en la terraza viendo pelis, picotenado y tomando alguna cerveza, vimos atardecer entre unas pocas parras de la terraza.




Ya hacía fresco, así que la cena tocaba dentro de casa. Y se repite la misma acción de la noche anterior. Preparamos la cena y a dormir. Eran hamburguesas, siempre empiezo preparándolas yo, pero al final es mi chico el que las hace. No se porqué...

Y amanece un nuevo día de nuestro puente relax, y esta vez con un sol radiante...



Hoy va a ser un buen día. Con este sol y mi desayuno favorito, no puede ser de otra manera. 



¡Siiiiii! Me encantan los croasanes a la plancha. Son mi debilidad. El día acababa de empezar y ya estaba siendo bueno, y aún quedaba más... la ¡BARBACOA!



Una barbacoa solo para nosotros dos, pero es que hacía tan buen día, hacía día de barbacoa. Y a ello nos pusimos. Chuletas de cordero (se me cae la baba solo de pensarlo) y pinchos morunos. Estaba todo buenísimo. Volvimos a disfrutar de la terraza comiendo en ella.



Después de una comida más que en condiciones, cerveza y vino, nos quedamos en la terraza reposando mientras veíamos alguna peli y así vimos el atardecer, mejor aún que el día anterior porque hoy el cielo estaba despejado.



Y de nuevo para cenar, nos metimos en casa. Y la rutina de todas las noches, cenar y a dormir. 

¿Se puede pedir un puente mejor? Y además, siempre con la mejor de las compañías...









¡Hasta la próxima! Besos.